domingo, 19 de marzo de 2017

Un dinosaurio en la ciudad

Ya va para un año que vivo en Moabit, una parte de Berlín que se asocia mucho a extranjeros, caos, subcultura.

A mí me encanta vivir en este barrio con estructura de isla, protegido de todos pero a un paso de todo.
Ayer mientras salía a correr un poco, me salió un dinosaurio en el camino. Posiblemente todos los peatones y corredores estábamos igual de embelesados. Tal vez era el sol preprimaveral, o quizás era esa figura rara extinta, que paseaba al lado del río Spree.

Berlín nos empujaba a volver a casa, pero la mayoría teníamos tanta saudade de sol, que nos quedamos fuera a caminar o correr, je nachdem.






jueves, 5 de enero de 2017

Un paso

Eso es correr: Un paso.
A la vez. No más. No menos.

Un paso.

Ya está.

geschafft.


Hoy volviendo a casa corriendo, disfrutando un clima fresquito... Y me río de los que esperan en la parada de bus y se doblan de frío, y me alegro de avanzar.

Voy ligera sin ir rápido. No me interesa medir el tiempo ni la distancia. Me parecen tan lejanos esos días donde todo debía cuantificarse.

Me surge la duda si llegaré a casa. Tal vez tenga que seguir en bus y conformarme con un par de minutos corriendo.

Siguen las calles principales llenas de lucecillas navideñas. Árboles de Navidad se encuentran tirados a diestra y siniestra, abandonados.

Y yo sigo.

Así de fácil.

El viento me regresa unos pasos, faltan todavía unos semáforos. Sopla tanto el viento, el frío muerde las orejas. Sigo. Un par de ciclistas se bajan de la bicicleta. No se puede seguir así, entre sal, viento, frío y tanta oscuridad. Sólo las lucecitas de Navidad alumbran. Todo lo demás se lo traga el invierno.

Llegué a casa y camino un poco para aflojar las piernas. Hace frío, siento la espalda congelada, los dedos se entumecieron. Y yo con una sonrisa que me calienta el cuerpo. No me hace falta nada más.



martes, 27 de diciembre de 2016

Invierno, Berlín y mindfulness

La ciudad recuperándose del susto que dejó el atentado terrorista, trabajadores que no pararon en el 2016 y que están terminando el año en la oficina... Amigos que se han vuelto familia...

Y un invierno suavecito, que acobija, que lo deja a una salir a caminar, a pensar.

Tiergarten ayer,
Volkspark Schöneberg hoy...

con la canción más mindfulness que me pueda imaginar...


Getting Some Fun Out of Life

When we want to love, we love
When we want to kiss, we kiss
With a little petting, we're getting
Some fun out of life
When we want to work. we work
When we want to play, we play
In a happy setting, we're getting
Some fun out of life
Maybe we do the right things
Maybe we do the wrong
Spending each day
Just wending our way along
When we want to sing, we sing
When we want to dance, we dance
You can do your betting, we're getting
Some fun out of life

domingo, 25 de septiembre de 2016

Berliner Marathon 2016

El año comienza a acabarse. La cosecha está en la mesa.
Hoy tuvo lugar el maratón berlinés con cerca de 40 000 participantes.

Berlín se para cuando llega el maratón. Y las calles se cierran, se llenan de turistas deportivos, de familiares que llevan pancartas para sus héroes.

Pasan caras, tantísimas caras. Unas van sufriendo, otras van sonriendo y cantando. Otras van contando los kilómetros y calculan la velocidad.

Hoy observo y miro cómo marchan los maratonis.
Hoy aplaudo.

Qué la ciudad se pare y los vea. No dejan de pasar.




martes, 26 de julio de 2016

Cerca del cielo - Pirineos

Una parte de disfrutar correr es apreciar otros deportes como el senderismo o el ciclismo. En esta ocasión tuve la oportunidad de ir a los Pirineos.
En algunos momentos estuve del lado aragonés y en otros del lado catalán. Hubo tiempo de visitar algunos poblados y otros no tan poblados.




Está de más decir lo agotador que puede ser un día entero en la montaña sujeto a grandes cambios climáticos. No tiene la facilidad del correr: uno agarra sus tenis, ropa ligera y ya se empieza a ejercitar. En el senderismo no, hay que tener un poco más de paciencia, prepararse mejor. Aguardar el momento del primer paso para mucho después; apenas con la mochila encima y luego de haber recorrido mentalmente los preparativos, la ruta y después de echarle un vistazo al clima también.
 
 

A pesar de eso, también sobra decir que las vistas merecen la pena. Que el caminante tiene esa tranquilidad; posee ese estado contemplativo hacia afuera que deja apreciar mucho mejor el paisaje.



 Y... dan ganas de correr, de volver a la montaña que nos dejó conocerla y subir corriendo, jadeando, con el corazón hinchándonos el pecho y sin saber muy bien cuándo se nos acabará el aliento. Correr en la montaña es casi un acto de comunión. Sí, para aquel no lo ha probado, sin duda exagero.



Pero pocas veces uno siente tanto el cuerpo, tan vivo como en la montaña haciendo algo tan minimalista como caminar.





Caminar, andar, correr. Así de fácil puede ser la vida.

domingo, 5 de junio de 2016

Cola de león o cabeza de ratón

Regresando a las carreras cortas en equipo.
Corrí junto con compañeros de trabajo una carrera de relevos. Cada uno corrió cinco kilómetros en el Tiergarten de Berlín. De aquellos cinco corredores iniciales del equipo quedamos dos, somos los veteranos. Los demás son nuevos en el equipo y tuvieron esa fiebre y ese nerviosismo que da la primera vez. Un nerviosismo que por fortuna se contagia y nos hace a los veteranos disfrutar más el evento.

Nuestro equipo se llama Babel, somos un equipo por parte del trabajo; y esta carrera de relevos, 5x5 ya tiene sus añitos en la empresa. Cada año se inscriben más de diez equipos, la empresa paga las inscripciones, regala camisetas y da algunas bebidas. Para mí se trata de un evento social más que deportivo. Este año participaron 14 equipos y terminamos primero (de ahí el título de hoy). Fue un jueves lluvioso, tibio, alegre en el que terminamos por ganar la copa interna de nuestra empresa. Es una carrera, si bien, corta, de esas que sacuden el cuerpo, lo dejan a uno darlo todo, hasta la última gota de esfuerzo, llegar molido a la meta para estar cien por ciento felices con el resultado.

Fue un jueves raro donde todo salió al revés. Y salió perfecto. Todo a su tiempo.

viernes, 6 de mayo de 2016

Madrid 2016 | Rock ´n Roll

El proyecto

El proyecto era nada más y nada menos acompañar a dos viejos amigos en su primer medio. El lugar: la capital española. El día coincidía con San Jorge. Más poético el asunto no podría ser. En esos momentos no sabía yo que al final iba a terminar siendo yo aquella que era la apoyada.

Resido en Berlín. Nunca he corrido el maratón de Berlín y no pienso hacerlo. La razón en mi caso es muy simple: me empieza a dar una sensación de angustia tremenda al correr con más de diez mil participantes. Así que este y otros tantos eventos importantes están fuera de mi agenda (by now).



Rock ´n roll
Además de su San Silvestre, Madrid se conoce por el evento Rock ´n Roll. Debo decir que yo soy una adicta recorridos variados y no llanos (como en Berlín). En este sentido, Madrid es mucho más interesante y atractivo: pendientes varias veces en el recorrido de 21 km. Y un final épico que rompe nervios a partir del kilómetro 18 (chapeau por ello).

Conseguimos la misión. 21 km en el bolsillo. Un día precioso: soleado, 21 grados. Buen ambiente (de hecho mucho menos musical de lo que habíamos pensado. Pero bueno). 




Meta
Fue de alguna manera mi primer medio también. Mi primer medio en tanto que pienso en equipo,  corro en equipo; me alegro por mí -claro-, pero más me alegro por mi amiga y por mi amigo. Mi primera vez pensando en otras categorías que son más nutritivas que correr sola.

A la vez estos 21 kilómetros me sacan de la inercia y me recuerdan que yo me quedé aquí -de este lado del mundo- y que todavía me faltan muchos, muchos kilómetros por correr. Sólo hay que empezar con el primer paso... Looking for a new challenge...




¿Cuál será?