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jueves, 5 de enero de 2017

Un paso

Eso es correr: Un paso.
A la vez. No más. No menos.

Un paso.

Ya está.

geschafft.


Hoy volviendo a casa corriendo, disfrutando un clima fresquito... Y me río de los que esperan en la parada de bus y se doblan de frío, y me alegro de avanzar.

Voy ligera sin ir rápido. No me interesa medir el tiempo ni la distancia. Me parecen tan lejanos esos días donde todo debía cuantificarse.

Me surge la duda si llegaré a casa. Tal vez tenga que seguir en bus y conformarme con un par de minutos corriendo.

Siguen las calles principales llenas de lucecillas navideñas. Árboles de Navidad se encuentran tirados a diestra y siniestra, abandonados.

Y yo sigo.

Así de fácil.

El viento me regresa unos pasos, faltan todavía unos semáforos. Sopla tanto el viento, el frío muerde las orejas. Sigo. Un par de ciclistas se bajan de la bicicleta. No se puede seguir así, entre sal, viento, frío y tanta oscuridad. Sólo las lucecitas de Navidad alumbran. Todo lo demás se lo traga el invierno.

Llegué a casa y camino un poco para aflojar las piernas. Hace frío, siento la espalda congelada, los dedos se entumecieron. Y yo con una sonrisa que me calienta el cuerpo. No me hace falta nada más.



domingo, 10 de abril de 2016

En busca de...


Cuando salía las primeras veces en Berlín, a veces me aburría, entonces me ponía desafíos... En algún momento llegué a contar todas las Stolpersteine que veía en el trayecto... Ahora de un tiempo acá busco  sujetadores de pelo, los llevo y documento dónde los encontré. Juegos sin sentido. Pero que me hacen sonreír.



Hoy 100 minutos lentos con un clima delicioso: 11 grados. :-)

Ayer 60.

Vamos a ver si mañana puedo caminar para contarlo... :-P

No hay nada que se compare con una salida de más de una hora.

Nada.

Ay, qué nostalgia de aquellos entrenos de tres horas.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Berlín, Berlín, du bist so wunderschön | Ich bin wieder da

Nuevamente en Berlín. Sábado, día fresco, soleado. Un día perfecto para no temerle al invierno y salir a correr.

Ahora mi paseo me llevó por el castillo de Charlottenburg, el cual creo que lo había visitado un par de veces y ya. Pero nunca había corrido por allí.

Varios corredores me recibieron en los circuitos. Y cuando el reloj marcó los seis kilómetros fue el momento de salir del parque e irse por un caminillo estrecho al lado del Spree.

Precioso día.

Una ampolla, cuatro grados. Satisfecha.