El proyecto
El proyecto era nada más y nada menos acompañar a dos viejos amigos en su primer medio. El lugar: la capital española. El día coincidía con San Jorge. Más poético el asunto no podría ser. En esos momentos no sabía yo que al final iba a terminar siendo yo aquella que era la apoyada.
Resido en Berlín. Nunca he corrido el maratón de Berlín y no pienso hacerlo. La razón en mi caso es muy simple: me empieza a dar una sensación de angustia tremenda al correr con más de diez mil participantes. Así que este y otros tantos eventos importantes están fuera de mi agenda (by now).
Rock ´n roll
Además de su San Silvestre, Madrid se conoce por el evento Rock ´n Roll. Debo decir que yo soy una adicta recorridos variados y no llanos (como en Berlín). En este sentido, Madrid es mucho más interesante y atractivo: pendientes varias veces en el recorrido de 21 km. Y un final épico que rompe nervios a partir del kilómetro 18 (chapeau por ello).
Conseguimos la misión. 21 km en el bolsillo. Un día precioso: soleado, 21 grados. Buen ambiente (de hecho mucho menos musical de lo que habíamos pensado. Pero bueno).
Meta
Fue de alguna manera mi primer medio también. Mi primer medio en tanto que pienso en equipo, corro en equipo; me alegro por mí -claro-, pero más me alegro por mi amiga y por mi amigo. Mi primera vez pensando en otras categorías que son más nutritivas que correr sola.
A la vez estos 21 kilómetros me sacan de la inercia y me recuerdan que yo me quedé aquí -de este lado del mundo- y que todavía me faltan muchos, muchos kilómetros por correr. Sólo hay que empezar con el primer paso... Looking for a new challenge...
¿Cuál será?
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viernes, 6 de mayo de 2016
miércoles, 6 de agosto de 2014
Medio cumplido - Guachochi
Ha sido un enorme placer y una experiencia inolvidable haber participado en el mediomaratón de Guachochi. Sind duda es una de las carreras que más atesoraré no sólo este año, sino toda mi vida.
El paisaje qué les cuento, genial. Para perderse las horas viéndolo. Cambiaba de desértico a boscoso, semidesértico, boscoso nuevamente.
Además Chihuahua -al menos lo poquito que pude visitar- resguarda una historia que se cuenta de forma fragmentaria en el Valle de México, de donde soy originaria. Chihuahua queda tan lejos, realmente tan lejos; pero por allí pasó Villa, probablemente una de las figuras más polémicas que han dejado su huella en la Historia de México.
Pero en Chihuahua también viven esos corredores de pies ligeros, los raramuris, los tarahumaras. Esos corredores que no necesitan geles, ni cronómetros, ni tenis para trail, ni calcetines de compresión. ¿Fibras sintéticas, ligeras o cualquier otra tecnología? No. Ellos corren en un tipo de calzón de mantas, con una camisa ancha y un paliacate. A veces se hidratan.
Ellas corren en amplias y pesadas enaguas con zapatos de plástico o de piso sin ningún tipo de soporte. Y corren tan orgullosos, tan valientes, tan presuntuosos.
Definitivamente han sido unos días para recordar. Es la primera vez que veo ultramaratonistas así en vivo y a todo color. Son de carne y hueso. Y lo único que los separa de mí es un gran convicción. En la cabeza algo les hizo clic que a mí todavía no.
Me falta comentar que el recorrido del ultra no es NADA fácil...
Y estoy feliz de haber corrido los 21 y madurar un poco más la idea de un ultra antes de anotarme a uno realmente difícil como lo es este donde uno sube una pendiente durísima... Definitivamente es para extraterrestres eso.
Sobre el medio puedo decir una cosita nada más:
Mis tenis: 1000 pesos
Mis medias antiampollas: 600 pesos
Mi reloj de correr: 2500 pesos.
Correr al lado de un tarahumara y aguantarle el paso 16 kilómetros: NO TIENE PRECIO y es lo más valioso que me pasó.
Cuarto lugar.
Preciosa carrera. Gerne wieder!
El paisaje qué les cuento, genial. Para perderse las horas viéndolo. Cambiaba de desértico a boscoso, semidesértico, boscoso nuevamente.
Además Chihuahua -al menos lo poquito que pude visitar- resguarda una historia que se cuenta de forma fragmentaria en el Valle de México, de donde soy originaria. Chihuahua queda tan lejos, realmente tan lejos; pero por allí pasó Villa, probablemente una de las figuras más polémicas que han dejado su huella en la Historia de México.
Pero en Chihuahua también viven esos corredores de pies ligeros, los raramuris, los tarahumaras. Esos corredores que no necesitan geles, ni cronómetros, ni tenis para trail, ni calcetines de compresión. ¿Fibras sintéticas, ligeras o cualquier otra tecnología? No. Ellos corren en un tipo de calzón de mantas, con una camisa ancha y un paliacate. A veces se hidratan.
Ellas corren en amplias y pesadas enaguas con zapatos de plástico o de piso sin ningún tipo de soporte. Y corren tan orgullosos, tan valientes, tan presuntuosos.
Definitivamente han sido unos días para recordar. Es la primera vez que veo ultramaratonistas así en vivo y a todo color. Son de carne y hueso. Y lo único que los separa de mí es un gran convicción. En la cabeza algo les hizo clic que a mí todavía no.
Me falta comentar que el recorrido del ultra no es NADA fácil...
Y estoy feliz de haber corrido los 21 y madurar un poco más la idea de un ultra antes de anotarme a uno realmente difícil como lo es este donde uno sube una pendiente durísima... Definitivamente es para extraterrestres eso.
Sobre el medio puedo decir una cosita nada más:
Mis tenis: 1000 pesos
Mis medias antiampollas: 600 pesos
Mi reloj de correr: 2500 pesos.
Correr al lado de un tarahumara y aguantarle el paso 16 kilómetros: NO TIENE PRECIO y es lo más valioso que me pasó.
Cuarto lugar.
Preciosa carrera. Gerne wieder!
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