Sí, una tos que me llevó a hacer pausa forzada. Desde el miércoles no hacía nada y hoy, aprovechando que el tiempo era una delicia salí al ataque. Sí, los conseguí. A pesar de que los últimos ocho eran contra viento.
El broche de oro: un atardecer divino.
Ahora a dormir y borrar el cassette. Mañana es otra semana. Otra. Y hay que empezar el trabajo nuevamente.
:-)
Un pasitito más cerca de Torreón.
domingo, 5 de enero de 2014
Inicio de año: 2014
El año terminó con una fogata y con sensatos 10km. Hasta que una tos me hizo bajar el ritmo. Nada, ningún remedio casero pudo ayudarme y terminé tomando medicamentos.
Ahora, recuperada, espero poder continuar. Las mañanas son soleadas y se antojan para buenos paseos.
Sigo, sigo aquí, un poco desesperada porque no puedo ponerle ritmo y seriedad a esto. Fiestas decembrinas, tos y ahora espero que no llegue nada más. Ya es suficiente por hoy.
Ahora, recuperada, espero poder continuar. Las mañanas son soleadas y se antojan para buenos paseos.
Sigo, sigo aquí, un poco desesperada porque no puedo ponerle ritmo y seriedad a esto. Fiestas decembrinas, tos y ahora espero que no llegue nada más. Ya es suficiente por hoy.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Primera semana
Empezada y terminada en un caos total que se vio mucho menos exitosa por un resfriado y continuos dolores de cabeza debido a la contaminación del Distrito Federal.
Sí, me sorprenden los corredores del Distrito Federal. Qué valor para salir en la capital a correr.
Qué lástima que no tengan un buen lugar (libre de contaminación) para correr... Y este es un tema que me puede costar algunos amigos. Yo sigo sin entender por qué los que viven en el Distrito se quejan de la contaminación pero ni piden cambios al gobierno ni están dispuestos a cambiar sus hábitos: un uso responsable del auto por ejemplo cambiaría mucho o vivir cerca del lugar donde uno trabaja. Pero no, hay una tendencia a usar el coche para todo, incluso para ir al gimnasio: 40 minutos en un embotellamiento para luego encerrarse en una banda de correr...
Hoy nuevamente en Toluca, corriendo pero a buen paso. Leve pero al menos salí.
Tos y tos no me dejan irme ya a la cama...
Triste manera de empezar la segunda semana de entrenamiento.
(Tosiendo)
Sí, me sorprenden los corredores del Distrito Federal. Qué valor para salir en la capital a correr.
Qué lástima que no tengan un buen lugar (libre de contaminación) para correr... Y este es un tema que me puede costar algunos amigos. Yo sigo sin entender por qué los que viven en el Distrito se quejan de la contaminación pero ni piden cambios al gobierno ni están dispuestos a cambiar sus hábitos: un uso responsable del auto por ejemplo cambiaría mucho o vivir cerca del lugar donde uno trabaja. Pero no, hay una tendencia a usar el coche para todo, incluso para ir al gimnasio: 40 minutos en un embotellamiento para luego encerrarse en una banda de correr...
Hoy nuevamente en Toluca, corriendo pero a buen paso. Leve pero al menos salí.
Tos y tos no me dejan irme ya a la cama...
Triste manera de empezar la segunda semana de entrenamiento.
(Tosiendo)
martes, 17 de diciembre de 2013
Siguiente parada: Torreón
Conseguí inscribirme para mi tercer maratón. Será en mis tierras, en una ciudad -sin embargo- que no conozco: Torreón, Coahuila, el 2 de marzo.
Aquí está el link por si quieren echarle un vistazo:
http://www.maratonlala.org/
Ahora lo que tengo que hacer es conseguir condición porque la que traigo de Berlín de plano que no, es muy poca.
Hoy salí a estirar las piernas, 200 minutos lentos, pianitos, pero aún así cuentan y más a 2600 msnm.
Vamos despertando...
Aquí está el link por si quieren echarle un vistazo:
http://www.maratonlala.org/
Ahora lo que tengo que hacer es conseguir condición porque la que traigo de Berlín de plano que no, es muy poca.
Hoy salí a estirar las piernas, 200 minutos lentos, pianitos, pero aún así cuentan y más a 2600 msnm.
Vamos despertando...
lunes, 28 de octubre de 2013
Cross challenge
El año pasado participé en una carrera de obstáculos para cerrar bien el año deportivamente hablando. La carrera me fascinó. 13 kilómetros donde uno pasa por obstáculos de agua, arena, lodo, paredes para ser escaladas...
Y entonces correr se vuelve una fiesta que se comparte con 1000 corredores y todos estamos allí: llenándonos de lodo, metiéndonos a contenedores de agua helada por voluntad propia...
Así que, claro, este año no podía faltar esta fiesta...
Siguiente misión: Cross challenge 2013
Misión: aceptada
Tenía deseos de correr los 26 kilómetros; pero una serie de eventos colaterales me hicieron tomar otra decisión. Me quedé nuevamente con los trece. Pero trece bien corridos. Una decisión que me dolió, pero mejor que no correr nada.
De manera que corrí -como decimos en mi tierra: como chiva loca-. No importando si me quedaba sin aire, si iba demasiado rápido en los primeros kilómetros, si aún faltaba la mitad. Así que sólo se puede decir que llegué... en quinto contra cualquiera de mis pronósticos... Ayer, mientras me buscaba por allí del lugar diez, el resultado casi me causa un paro cardiaco... Quinto, caray... ¡qué suerte!
¡Qué motivación más grande para continuar corriendo!
Y entonces correr se vuelve una fiesta que se comparte con 1000 corredores y todos estamos allí: llenándonos de lodo, metiéndonos a contenedores de agua helada por voluntad propia...
Así que, claro, este año no podía faltar esta fiesta...
Siguiente misión: Cross challenge 2013
Misión: aceptada
Tenía deseos de correr los 26 kilómetros; pero una serie de eventos colaterales me hicieron tomar otra decisión. Me quedé nuevamente con los trece. Pero trece bien corridos. Una decisión que me dolió, pero mejor que no correr nada.
De manera que corrí -como decimos en mi tierra: como chiva loca-. No importando si me quedaba sin aire, si iba demasiado rápido en los primeros kilómetros, si aún faltaba la mitad. Así que sólo se puede decir que llegué... en quinto contra cualquiera de mis pronósticos... Ayer, mientras me buscaba por allí del lugar diez, el resultado casi me causa un paro cardiaco... Quinto, caray... ¡qué suerte!
¡Qué motivación más grande para continuar corriendo!
miércoles, 23 de octubre de 2013
Correr está in | Yo out
Ahora salen a correr compañeras del trabajo. Quedan fuera de la editorial y se van a casa corriendo.
Veo en el periódico que hay más de 40 000 interesados en la Maratón de Berlín.
De vacaciones en tierras catalanas, haciendo un paseo nocturno por Tarragona, un ejército de corredores inunda las calles. ¿Habrá algún evento? No, simplemente salen a correr a esa hora para evitar el sol y no morir deshidratados. No vi una decena o dos... Vi tantos que hasta me dio vergüenza no estar corriendo. Un pudor que sólo puede entender alguien al que le guste correr. Sobre todo porque bien me merezco esa sensación de malestar, de vergüenza: he estado de holgazana y he brincado un par de entrenamientos (¿qué tanto es tantito?).
El domingo hay una carrera y yo no me siento preparada.
Ayer me invitaron a correr, un amigo que padecía de dolor de rodillas, y él como leve alma, corriendo liviano y relajado, yo como caracol en desierto. Y tuve que aceptar lo que lo que ya venía sospechando: estos once kilómetros me van a doler mañana. Y así es: siento que mis piernas son dos pilares lentos y torpes.
Acaban de tocar la puerta de mi despacho: ¿Mañana salimos a correr?
Una compañera pregunta y pone una cara de "por favor, por favor"...
Sí, correr está in. Definitivamente.
Y estas piernas mías que hoy, vergonzosamente tienen agujetas luego de once kilómetros, van a moverse otra vez.
Ni modo, así es este deporte: Disciplina. No hay trucos, o se trabaja constantemente o se pierden los superpoderes.
Veo en el periódico que hay más de 40 000 interesados en la Maratón de Berlín.
De vacaciones en tierras catalanas, haciendo un paseo nocturno por Tarragona, un ejército de corredores inunda las calles. ¿Habrá algún evento? No, simplemente salen a correr a esa hora para evitar el sol y no morir deshidratados. No vi una decena o dos... Vi tantos que hasta me dio vergüenza no estar corriendo. Un pudor que sólo puede entender alguien al que le guste correr. Sobre todo porque bien me merezco esa sensación de malestar, de vergüenza: he estado de holgazana y he brincado un par de entrenamientos (¿qué tanto es tantito?).
El domingo hay una carrera y yo no me siento preparada.
Ayer me invitaron a correr, un amigo que padecía de dolor de rodillas, y él como leve alma, corriendo liviano y relajado, yo como caracol en desierto. Y tuve que aceptar lo que lo que ya venía sospechando: estos once kilómetros me van a doler mañana. Y así es: siento que mis piernas son dos pilares lentos y torpes.
Acaban de tocar la puerta de mi despacho: ¿Mañana salimos a correr?
Una compañera pregunta y pone una cara de "por favor, por favor"...
Sí, correr está in. Definitivamente.
Y estas piernas mías que hoy, vergonzosamente tienen agujetas luego de once kilómetros, van a moverse otra vez.
Ni modo, así es este deporte: Disciplina. No hay trucos, o se trabaja constantemente o se pierden los superpoderes.
jueves, 30 de mayo de 2013
Cinco kilómetros
Donde uno se da cuenta que hay un límite. Donde uno reconoce que ir por más ya es trabajo, disciplina, seriedad. Donde uno descubre que es complicidad con el deporte.
5 kilómetros en 22 minutos. Donde di todo y no me quedó un gramito más de energía. 5000 metros donde era evidente que mejorar es imposible sin cambiar hábitos.
Lluvia que auguraba una de esas "netas deportivas"... Una sensación de inestabilidad. El corazón latiendo duro. Explotando. La respiración controlada a grandes esfuerzos.
22 minutos que no voy a mover. Y lo sé. No puedo bajarlos, no puedo quitarles 30 segundos. Ni veinte. No como como, no como duermo, no con mis hábitos, no sin trabajar grupos musculares.
Y allí está la puerta de la decisión. ¿Qué tanto me importa bajar esos 22 minutos?
¿Cuánto?
5 kilómetros en 22 minutos. Donde di todo y no me quedó un gramito más de energía. 5000 metros donde era evidente que mejorar es imposible sin cambiar hábitos.
Lluvia que auguraba una de esas "netas deportivas"... Una sensación de inestabilidad. El corazón latiendo duro. Explotando. La respiración controlada a grandes esfuerzos.
22 minutos que no voy a mover. Y lo sé. No puedo bajarlos, no puedo quitarles 30 segundos. Ni veinte. No como como, no como duermo, no con mis hábitos, no sin trabajar grupos musculares.
Y allí está la puerta de la decisión. ¿Qué tanto me importa bajar esos 22 minutos?
¿Cuánto?
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