jueves, 1 de marzo de 2012

K.O.

Ya se veía venir. Yo con la cabeza en otra parte. Olvidando todo. Sin una convicción total de entrenar... Dicho y hecho.

En el minuto veintitrés repaso mentalmente lo que me espera en la oficina: manuscritos sin terminar, algunas reuniones breves. Y llamadas telefónicas pendientes. En ese devenir de pensamientos laborales he sentido que ya casi estaba cerca de terminar el entrenamiento. No. Ni al caso. Casi me da un paro cardiaco al ver que sólo llevaba 23 minutos. Veintitres. Ni uno más. Ni uno menos. No voy a aguantar, hoy no. No es mi día. No hay caso. Siento los músculos cansados, cortos, hechos piedra.

Treinta minutos. Bueno, vamos a ver, estamos calentando motores. Ahí va, lentamente pero ahí va.

La música de siempre me aburre. Necesito cambiar. Cambio entonces a mi plan B. El cual consiste en escuchar programas de radio de un podcast mexicano que descubrí hace algunas semanas. Es un programa que se llama “Cómo nos toca”, el cual toca los temas más disímiles y paralelamente presenta músicos no tan conocidos. Vale, funciona. 

Mientras me cuentan la historia de los jeans Levis, sigo. Un poco más por orgullo que por convicción. Poco a poco me adentro en el tema y de repente, llego al minuto cincuenta. La conversación se pone amena, la música es simpática (un músico sueco, Nils Landgren, y una cantante estadounidense, Paula Cole). La conversación se pone bastante graciosa y absurda (baste decir que en la misma conversación salieron a la luz los pijamas, los babydolls, el manual de Carreño y el jazz...Los blue jeans...).


Terminé. Pero qué lata me dio llegar al minuto 70. Claro, dormí como bebé, ni un terremoto me hubiese despertado.

domingo, 26 de febrero de 2012

30 km

Nueve de la mañana: nublado. Poco viento. Seis grados. Me preparo. Salgo sin embargo a las diez de la mañana. Un paseo por el bosque, paso por el primer lago, Krumme Lanke, no hay nadie. Qué raro... Berlin, what´s going on?

Me estaré perdiendo algo espectacular en la ciudad? No hay una sola alma... A la hora me topo con una señora haciendo nordic walking. Luego con familias y perros. Sí. Ya me extrañaba: un día soleado y nadie disfrutando el tiempo.

16 kilómetros. Tengo dos posibilidades: volver o seguir al segundo lago, Schlachtensee. Sigo, continúo. Un hombre me rebasa. Oh no. No consigo rechazar el duelo y nos vamos los dos, prácticamente como corredores siameses. El lago refleja la luz del sol, su superficie todavía está repleta de grandes placas de hielo. Algunos niños buscan ramas largas y consiguen sacar pedazos gigantes. Los decoran, los rompen. Voy a no más de un metro de distancia de mi rival. Sonrío. Es más fácil para mí, perseguir que ser perseguida. Lo segundo me agobia. Terminamos el segundo lago, paso al lado del hombre. Según yo, en estos 5 kilómetros no ha notado mi presencia. Pero me equivoco. Voltea hacia mí y me dice: buen trabajo. Sonrío. Y sigo. Falta la mitad.



Nuevamente frente a la Krumme Lanke, con un clima grandioso, fresco, un viento ligerísimo que refresca. 7 grados. Un hombre en sentido contrario pasa en pantalones cortos y camiseta. Está completamente rojo del frío o del cansancio. Todos voltean a mirarlo.

Veinte kilómetros. Dos turistas están perdidos y yo rápidamente miro hacia los lados para escurrírmeles. No quiero detenerme y ayudarles. Lo siento, no quiero parar. Dios, no hay forma de evitarles y yo soy la única alma perdida que les puede ayudar. Vale, sin detenerme mucho contesto sus preguntas y sigo.

24 kilómetros. Me duelen un poco las plantas de los pies. Mis pasos se hacen más cortos cada vez.
25. Llegó la caballería: vienen por mí y me obligan a terminar los 6 kilómetros restantes. En el parque de siempre, Volkspark. Tanta gente que tenemos que salir de las zonas bonitas y meternos al fango. 28. Ya falta tan poco, y en un momento de entusiasmo comienzo a correr más. Ya quiero llegar a los 29.

29. Ya. Ya falta nada, nada. Solo 400 m. Otro poco más. Ya. Así. 30... Y ahora a enfriar.... a paso lentísimo, luego caminando. Qué domingo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Nieve, cine, música, trabajo

Un fin de semana sin pies ni cabeza. Buena música para escuchar corriendo. La Berlinale por ahí, coqueteando para en lugar de salir a correr, vaya al cine... Murakami en mi sala, IQ84, esperándome impaciente...

Instalar un aparato de sonido que compré el sábado; la limpieza, las compras, correr, leer, tomar el sol en la sala, leer otra vez. Un café espresso, revisar el plan de entrenamiento. Releer las anotaciones, cargar el reloj con pulsómetro. Buscar pistas mp3 o podcasts para hacer más variado lo que llevo al correr... Corregir un artículo, releerlo, cambiar frases, acortar, pulir.





Un amigo que llama y nos pone al tanto de su vida. Sol. Veo corredores disciplinados desde mi ventana, pasan, nieve. Otra vez Murakami. En una edición platinada que impone mucho respeto y gusto al leer.

Un fin de semana en resumen nada espectacular. Pero perfecto desde mi punto de vista.

jueves, 9 de febrero de 2012

Oh, blanca Navidad... (tarde pero llegó)

Sí, el termómetro ya no conoce los grados arriba de cero... Baja, baja... a vece sube...

Pero a pesar de que es tan fácil ahora coger un resfriado esperando el bus, caminando rumbo a casa, saliendo a correr... Cómo cambia el ánimo cuando uno ve nieve...

Hoy vamos por unos 10 kilómetros... Aunque no estoy segura si saldré a correr o bien, el intento se volverá una sesión involuntaria de patinaje...

:-)



domingo, 5 de febrero de 2012

El paraiso a -10 grados

Salí a correr. No, no fue así. Prácticamente me echaron de la cama para salir a correr a -10 grados. Berlín está cubierto de nieve, sin viento, copitos chiquitines adornan el paisaje. Es delicioso correr. El aire no pesa, la nieve permite avanzar sin temor a resbalarse y caer en cada paso. Una charla amena, buen ritmo. Privacidad total en un parque público. Gente que patina en el estanque congelado.

Y yo, boba, que me recluí sin sentido en la banda caminadora!
!No veo la hora de que llegue el martes para salir otra vez!

Qué bien. Ya quiero salir otra vez.
El paraiso está sin duda a diez grados bajo cero.

lunes, 30 de enero de 2012

Invierno

De regreso a la realidad. El domingo nos sorprendió con un espléndido viento gélido y cielo despejado. Azzurro. Mis ojos se iluminaron de alegría. Yo sentía que les salía por ahí una chispita de esperanza... La cual fue derrumbada cuando miré el termómetro... Ocho grados bajo cero.

Creo que me lo pienso otra vez. Dos de la tarde. No hay caso. El día está precioso, divino. Elegante, frío y seco. Una luz que invita a moverse y a respirar fuerte. Pero hoy no...

Habrá que hacer fila en el gimnasio, esperar que se liberé una caminadora... Y correr. Lo cual hice, y por fortuna llevaba buena música y programas de radio. 125 minutos en un tipo de entrenamiento donde me siento tan desorientada. No sé calcular el tiempo, pero es muy fácil encontrar mi ritmo...

Termino de estirar y comienzo a pensar en el premio del día: el sauna. Me pongo las sandalias, voy por la toalla y sorpresa. También aquí hay fila...

jueves, 26 de enero de 2012

Nuevo año, nuevo plan

Cambié de plan ya que por fortuna, el que tenía no me causó mayores problemas. Lo ajusté un poquitín y ahora sí. Va en serio: tres meses para el maratón. El martes no hubo problema. Pero hoy, a menos tres grados, con un viento fortísimo por la noche, nada. Así no salgo. Y he tenido que arrastrarme hasta el gimnasio.


 Creo que no estuvo tan mal, 60 min (10 km). La tortura de la banda y el monótono paisaje hacia la calle me recordaron que me gusta mucho más correr fuera que en la caminadora. :-)

 Y el tiempo seguirá así...   Lo siento por los berlineses que preparan su mediomaratón en primavera; el sábado y domingo los veré recluidos -me incluyo- en el gimnasio.

Un fin de semana sin bosque. :-\  Menuda forma de terminar la primera semana.