martes, 28 de abril de 2015

¿Será?


En las últimas semanas una modorra irrefrenable que se expande por mi cuerpo, por mi casa, por mi despacho, en las calles, en mi humor.

 

Todo es gris, como mi mirada, mis comentarios, mis cumplidos, mis pasos, mis compras, mi comida.

 

Y viene entonces aquella hora que con nada se llena, ni con dormir, ni con comer, ni gastando la vida entera haciendo compras.

 

Salgo, me muevo, llueve. Gris es todo. Gris es el camino a pesar del verde que escupe las calles. Gris mi paso, gris mi ritmo, a pesar de los crotos que se burlan de mí.

 

Gris es el lodo. Mis zapatillas verdes. Mi camiseta roja. Allí voy. Y no recuerdo cómo es el gris aunque lo acabo de ver. No me hace falta. Ya no.

 

Salí a correr.

 

PD: ¿Será que este deporte en algún momento dejará de sorprenderme?

miércoles, 1 de abril de 2015

Josef Ajram

Una sorpresa

Josef Ajram, autor de "No sé dónde está el límite,
pero sé dónde no está"
Un nombre que no me sonaba de nada, un libro por allí perdido de un ultrafondista y broker... ¿eh?
Hacia mucho que no me topaba con sorpresas de este tipo, que me llegan así sin buscarlas.
Husmeaba en una librería de aeropuerto, intentaba hallar una lectura para un vuelo de dos horas y media. Nada por aquí. Nada por allá.

De repente apareció "No sé dónde está el límite, pero sé dónde no está". Un librillo sin duda para motivarse, para pensar corriendo. Sin compromisos, sin publicidad barata, sin garantía.

Contar del autor es revelar mucho sobre el libro. Basta con decir que es un apasionado del deporte y que de buenas a primeras puede parecer un poco cabezón.

A veces sorpresas te da la vida.

Una pequeñísima sugerencia de lectura: Léase por completo y luego a bocaditos.

 


lunes, 9 de marzo de 2015

Despacio que llevo prisa

Luego de una baja voluntaria de dos meses y pico, regreso.

Un domingo soleado, ocho kilómetros. Marcha suavecita, con mi amigo Davido. Cielo azurro, despejado.

Los planes ambiciosos de febrero desaparecieron y allí voy, despacio, soñando de nuevo.

Empezando de nuevo. Una y otra y otra vez.

lunes, 5 de enero de 2015

Año nuevo, cuenta nueva

Y comenzamos inaugurándola visitando el Tiergarten, el Lietzensee y Schloß Charlottenburg con un domingo soleado de mucho viento pero delicioso para salir a correr. Y con la esperanza de llenar nuestro saco de kilómetros mucho más que en el 2014.



25 km.

Lietzensee (c) Schrottie

sábado, 27 de diciembre de 2014

Casa chica

Metepunk con peinados bien punks
 

Normalmente cuando participo en carreras de diez kilómetros lo hago porque es la distancia perfecta para ir en grupo cotorreando, dándose ánimo uno al otro. :-) Da tiempo para correr y da tiempo para mirar, platicar y pasar un buen rato.

METEPEC. Esta foto de la izquierda fue especial porque fue la primera a 2600 msnm, luego de vivir un montón de tiempo a 400 msnm. Y vaya que sí se siente.
En una ruta interesante para 10 y 21 km pero algo dura psicológicamente hablando para 42.




Metepunk,2014




Entre chiste y chiste terminamos bien felices y contentas. Por arte de magia logramos encontrar a mi hermana, así: le dimos a la aguja en medio de un pajar. La adrenalina a más no poder. Un casco viejo precioso. No solo para correr, Metepecc es muy bonita, como estas tres damiselas de la derecha. :-)




Lo que me daba cuenta, o lo que me hicieron dar cuenta es que estas carreras de cinco y diez kilómetros no las reporto en el blog. De alguna manera estos cincos y dieces... Son mi "casa chica".

Toluca, 2014
Sí. Son mi casa chica. :-)  Mi pequeño secreto inconfesable. Pero son precisamente estas las que me inyectan fuerza y determinación para las grandes. Las que me recuerdan porqué salgo a entrenar, las que disfruto como enana. Son estas carreras las que se quedan en mi corazoncito. Las que cuando miro la medalla, sonrío inmediatamente al recordar el clima, el circuito, la gente, mi familia.

Izq. Cinco chicas que fueron al infinito y más allá en Toluca, una mañana fría donde pensábamos todo el camino que si salía el tamalero le encargábamos unos tamalitos y atole para la vuelta. :-)

Este año tuve la oportunidad de correr en familia muchas veces y me siento privilegiada por eso. Porque en mi enfermedad peripatética se dejan arrastrar mis padres, mis hermanos, mi pareja, la esposa de mi padre, mi sobrina, mis primas, la amiga de mi hermana, mis amigos.
Correr es también ofrendar algo



La doctora más rápida del Oeste
The Sobrina veloz

No hay nada más bonito que levantarse para correr en familia, se los juro. Es sin duda una de las actividades que más atesoro.

A Sele, a Canquis, a mi mamá, al Apá, a la Rosca, a Ceci gracias por dejarse persuadir y ponerse a soñar conmigo.

Los felices


El padrot más campeón del mundo


La aventura Guachochi se consiguió
.




domingo, 21 de diciembre de 2014

Ni gimnasio, ni terapeuta. Resultados 100% garantizados

Que no le digan, que no le cuenten que la Luna es de queso.
Ya no desperdicie su dinero en gimnasios, si sabe que no va a ir.
Ya no le cuente sus cuitas a ningún terapeuta por 100 euros la hora.

Mejor búsquese un amigo y salga a hacer footing con él.
Se lo garantizo. Se mueve, se ejercita, respira aire fresco, se divierte.

Y quién sabe... tal vez un día se le despierte el gusanito de correr más rápido... o solo.

Solo pruébelo.




Yo tengo por fortuna un amigo que me cae muy bien y siempre me parece tan fácil cuando salgo con él. Ahora prepara su maratón para Leipzig y yo el mío de Trebatsch.



PD: Ampollas que me manipulan y me exigen comprar nuevos tenis. Y yo que no pongo resistencia... Sí. Ya se veía venir... Pero están tan bonitos que no pude decirles que no los llevaba a casa.



sábado, 20 de diciembre de 2014

Declaración de amor

Cuando llegué a Berlín por vez primera era invierno. Era febrero, me encontraba en medio de la nada. No sabía alemán. Unos pinches cuervos me siguieron con su graznido hasta el hotel.

Hacía mucho frío. La ciudad en su tono gris era horrible.

Regresé por cuestiones laborales. Y esa primera imagen tardó muchísimo en quitarse de mi cabeza: Berlín la fría, Berlín la sucia.

Berlín la maleducada y presuntuosa.

Pero sucedió. Comencé a salir a correr, a parques, por calles, por bosques, por canales.

Hoy corrí... Como se ve en el trayecto de aquí para allá, estaba conociendo las posibilidades para correr.

Iba por 10 pero volví con 20 km en el bolsillo. Porque así es esta ciudad. Te empieza a coquetear con unos parquecitos, con lagos, con el gigantesco Tempelhof... Y uno acaba por caer en las redes...

Me enamoré de Berlín. Y no se me ocurre otra ciudad más en el mundo donde se pueda correr con tanta facilidad y placer.

Berlín, gracias por el Volkspark Schöneberg, Treptower Park, Volkspark Friedrichshain, Grunewald, Tempelhof, Schloss Charlottenburg, Landwehrkanal, Hasenheide, Spandauer Forst, Jungfernheide Forst... :-)