jueves, 29 de marzo de 2012

Minden... de pata de perro

He ido a visitar a unos amigos a una ciudad que se llama Minden, más cerca de Baja Sajonia que de Renania... :-)    He conocido a su guagüita, una bebé de 5 meses.

Esta región se caracteriza por su clima nublado, pero he tenido tal suerte que los dos días me tocó sol. Los días cada vez son más largos por aquí y eso inyecta mucha energía. Salí a correr con mi amigo Pablo, el Pablito que me apoyó mucho para que yo no me saliera de mi plan... Yo ya andaba ahí tambaleando y comenzando a procastinar...
Lo bonito de correr es que uno hasta puede hacer un poco de turismo... :-)
Me he dado una vuelta y he visto rinconcillos que no hubiera conocido de no ser por el deporte. La ciudad, además de ser idílica es perfecta para hacer ciclismo y kayak...  Esta región es muy especial por su sistema de canales: un afluente artificial pasa por encima del río Weser.
 
Claro, el sistema completo es mucho más complejo, lo cual se ve desde esta foto:
 

Si bien, no corrí por todo el canal o el Weser, sí me di una vuelta por este parquecillo, conocido como Glacis:


Claro, siempre tuve como referencia el monumento (eso que se ve encima del cerro dedicado) al Kaiser Wilhelm a lo lejos, y ya en la noche, iluminado.



Y no, señores... No es pura mentira podrida, aquí está el recorrido que registró el reloj.


Como ven, yo andaba medioperdida dando vueltas. :-)

sábado, 24 de marzo de 2012

Pausa

Una semana de descanso, disminuyendo considerablemente el trabajo.
Mañana me toca ir a escalar. :-)
Y luego, vacaciones!

Hoy 16 km.

Sol. Sol. Calor, sed.

domingo, 18 de marzo de 2012

Primavera - Ya sólo faltan 6 semanas

Cerrando la semana con 30 kilómetros a 17 grados, los cuales, sí, es verdad, son fantásticos para dar un paseo... Pero fueron un tanto tortuosos para mí, porque venía acostumbrada a correr con 10 o a veces 11.

Ayer no salí. Tenía que, pero no lo hice porque mi cabeza estaba en otra parte. La primavera se instaló y yo ya comienzo a pensar otra vez en las paredes de roca y en escalar... Y ni modo, el gusanito de la escalada se me metió.

Pero claro, creo que primero termino una cosa (preparar el maratón), y luego continúo con la otra... despertar mis antebrazos y acostumbrar a los deditos al betón...


Hoy salí con un excolega catalán. Bastante simpático... Creo que ya me gustó eso de hacer amigos peripatéticamente. :-)   Espero no haberlo torturado mucho.. me puse muy parlanchina... Justo hice aquello que no me gusta que hagan los demás... Bueno... espero no haberle causado un ataque de nervios.

Y otra vez me he quedado a jugar con el reloj gps.
:-)


Comienza gustarme tanto la rutina de los domingos por la mañana, ponerme las zapatillas, mirar el termómetro, estirar, calentar, correr, llegar al bosque, intentar nuevos caminos y poco a poco aprenderse de memoria qué senderos llevan a qué lugar...

viernes, 16 de marzo de 2012

Sol

Un sol primaveral envidiable anuncia la llegada del fin de semana.
Mis pies otra vez están listos para correr. Dos ampollas comenzaban a ganarme la batalla pero estamos mejor ya.
Mañana un paseo de 9 km. El domingo 30.

La primavera llegó, al menos, yo ya estoy contagiada de su espíritu.
:-)

martes, 6 de marzo de 2012

Resfrío


El domingo pasado cumplí. Un domingo espectacular con un recorrido de 21 kilómetros, totalmente boscoso. Una charla estupenda, buena velocidad. Una tarde escampada, fresca.
Pero ya por la noche me despierta la duda. La garganta comienza a dolerme.

Lunes por la mañana. Un resfrío me despierta. Hay que esperar. Hoy martes estoy un poco peor. Pero todavía consigo salir a correr. Si lo decido. Así que estoy deshojando la margarita. Salgo, no salgo, salgo...

jueves, 1 de marzo de 2012

K.O.

Ya se veía venir. Yo con la cabeza en otra parte. Olvidando todo. Sin una convicción total de entrenar... Dicho y hecho.

En el minuto veintitrés repaso mentalmente lo que me espera en la oficina: manuscritos sin terminar, algunas reuniones breves. Y llamadas telefónicas pendientes. En ese devenir de pensamientos laborales he sentido que ya casi estaba cerca de terminar el entrenamiento. No. Ni al caso. Casi me da un paro cardiaco al ver que sólo llevaba 23 minutos. Veintitres. Ni uno más. Ni uno menos. No voy a aguantar, hoy no. No es mi día. No hay caso. Siento los músculos cansados, cortos, hechos piedra.

Treinta minutos. Bueno, vamos a ver, estamos calentando motores. Ahí va, lentamente pero ahí va.

La música de siempre me aburre. Necesito cambiar. Cambio entonces a mi plan B. El cual consiste en escuchar programas de radio de un podcast mexicano que descubrí hace algunas semanas. Es un programa que se llama “Cómo nos toca”, el cual toca los temas más disímiles y paralelamente presenta músicos no tan conocidos. Vale, funciona. 

Mientras me cuentan la historia de los jeans Levis, sigo. Un poco más por orgullo que por convicción. Poco a poco me adentro en el tema y de repente, llego al minuto cincuenta. La conversación se pone amena, la música es simpática (un músico sueco, Nils Landgren, y una cantante estadounidense, Paula Cole). La conversación se pone bastante graciosa y absurda (baste decir que en la misma conversación salieron a la luz los pijamas, los babydolls, el manual de Carreño y el jazz...Los blue jeans...).


Terminé. Pero qué lata me dio llegar al minuto 70. Claro, dormí como bebé, ni un terremoto me hubiese despertado.

domingo, 26 de febrero de 2012

30 km

Nueve de la mañana: nublado. Poco viento. Seis grados. Me preparo. Salgo sin embargo a las diez de la mañana. Un paseo por el bosque, paso por el primer lago, Krumme Lanke, no hay nadie. Qué raro... Berlin, what´s going on?

Me estaré perdiendo algo espectacular en la ciudad? No hay una sola alma... A la hora me topo con una señora haciendo nordic walking. Luego con familias y perros. Sí. Ya me extrañaba: un día soleado y nadie disfrutando el tiempo.

16 kilómetros. Tengo dos posibilidades: volver o seguir al segundo lago, Schlachtensee. Sigo, continúo. Un hombre me rebasa. Oh no. No consigo rechazar el duelo y nos vamos los dos, prácticamente como corredores siameses. El lago refleja la luz del sol, su superficie todavía está repleta de grandes placas de hielo. Algunos niños buscan ramas largas y consiguen sacar pedazos gigantes. Los decoran, los rompen. Voy a no más de un metro de distancia de mi rival. Sonrío. Es más fácil para mí, perseguir que ser perseguida. Lo segundo me agobia. Terminamos el segundo lago, paso al lado del hombre. Según yo, en estos 5 kilómetros no ha notado mi presencia. Pero me equivoco. Voltea hacia mí y me dice: buen trabajo. Sonrío. Y sigo. Falta la mitad.



Nuevamente frente a la Krumme Lanke, con un clima grandioso, fresco, un viento ligerísimo que refresca. 7 grados. Un hombre en sentido contrario pasa en pantalones cortos y camiseta. Está completamente rojo del frío o del cansancio. Todos voltean a mirarlo.

Veinte kilómetros. Dos turistas están perdidos y yo rápidamente miro hacia los lados para escurrírmeles. No quiero detenerme y ayudarles. Lo siento, no quiero parar. Dios, no hay forma de evitarles y yo soy la única alma perdida que les puede ayudar. Vale, sin detenerme mucho contesto sus preguntas y sigo.

24 kilómetros. Me duelen un poco las plantas de los pies. Mis pasos se hacen más cortos cada vez.
25. Llegó la caballería: vienen por mí y me obligan a terminar los 6 kilómetros restantes. En el parque de siempre, Volkspark. Tanta gente que tenemos que salir de las zonas bonitas y meternos al fango. 28. Ya falta tan poco, y en un momento de entusiasmo comienzo a correr más. Ya quiero llegar a los 29.

29. Ya. Ya falta nada, nada. Solo 400 m. Otro poco más. Ya. Así. 30... Y ahora a enfriar.... a paso lentísimo, luego caminando. Qué domingo.